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Author: Aridiel
• Sábado, Mayo 02nd, 2009

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Tuvo que ser ese huevo.

No recuerdo gran qué de cómo sucedió, pero sí me acuerdo de mis vestiduras haciéndose grandes, pesando como una montaña, mojadas por la lluvia, resbaladizas. Si me preguntan que si fue más incómodo sentirme desnuda o pequeña, ignoro qué respondería. Pero cualquiera de las dos cosas era mala idea.
Me transformé en una conejita rosa por tocar un huevo de los que se recogen en la Fiesta del Jardín Noble. Castigo divino por apartarme de mis quehaceres, seguro.

Busqué refugio dando vueltas sin control. Desorientada, tropecé un par de veces y trastabillé otras dos con el barro pegado a mis almohadillas. Era incómodo, asqueroso, y para colmo de males, terminé atravesando un arbusto, empapándome definitivamente. Gruñí, si es que los conejos pueden hacer eso, y estornudé.

Encontrar un sitio seco cuando toda la fauna del bosque pretende lo mismo que tú suele terminar mal para alguien. Bueno, al menos descubrí que los animales son más comprensivos que los seres racionales de Azeroth. Indicaban sitios en los que resguardarme con un hocico, una pezuña, un cuerno y algunas cosas más que, entre animales, deben ser normales. Al fin, un ciervo hizo un par de gestos con su cabeza, señalando un sendero serpenteante al otro lado de un camino cercano.

Nada más cruzar y adentrarme en él, escuché miles de hojas y ramas rompiéndose a mi alrededor. Algo me golpeó en medio de la confusión, aplastándome contra el suelo con un crujido.

Bromeé para mis adentros al escabullirme, pensando que el encantamiento había propiciado, de paso, la venida del Fin de los Tiempos y todo eso que tanto me habían inculcado. Giré sobre mí misma con la torpeza de quien no domina una nueva forma y curioseé el pedazo de mundo que había caído sobre mí. Arrugué la nariz.

A veces pienso que ciertas enseñanzas no sirven sólo para infundir miedo, sino para decirte que podría ir peor.

Era una draenei de pelo largo y plateado con un vestido rojo manchado por el barro y huevos rotos. Parpadeé en un par de ocasiones, preguntándome si estaba viva. Moví mi trasero hasta colocarme en su tripa celeste.
Eh, le dije, reacciona. Me había llevado la peor parte, pero a ella no le sentaban bien los suelos. Al menos respiraba.
Trepé por su busto, cuidando no tocar nada indecoroso, hasta colocarme en su frente. Rocé mi nariz contra la suya en un par de ocasiones y vi un fulgor pálido en los ojos.

Hay momentos en la vida que sabes que no hay vuelta atrás. Cuando alguien que mide quince veces lo que tú te clava la mirada, sea un dragón o una muchachita como esa, es uno de ellos.

Se levantó tan rápido que no tuve tiempo de saltar, aterrizando en su regazo con el peso de una bola de pelo mojada. Su calor me envolvió, protector. Nos miramos, interrogativas.

Nunca fui rápida con las sorpresas. De hecho, creo que tardé un par de minutos en darme cuenta de haber sido cogida entre sus manos. Tenía unas pestañas plateadas preciosas, y sus colmillos draénicos asomaron sobre los labios azules sonrientes.
Rozó sus mejillas contra las mías y entendí por qué a muchas mascotas no les gusta que las achuchen. Es como si una apisonadora te atusara un pelo rebelde cuando tienes cinco años.

Tarareando una cancioncilla draénica, miró a los lados. Se fijó en un árbol cercano y asintió con la cabeza. Nos cogió a su mochila y a mí y, de camino al tronco, suspiró al comprobar que el arduo trabajo de buscar huevos se había hecho fosfatina.
Me dejó a sus pies, acarició mi cabeza y abrió su bagaje. Sacó lo que parecía una especie de uniforme, colocándolo en el suelo casi seco, encima de las raíces.

Las cosas empezaban a ponerse raras.

Mirándome, soltó un tirante del vestido y lo deslizó por su brazo derecho.
No se atrevería a desnudarse ante una sacerdotisa.

Cayó otro tirante sin apartar sus ojos.
Claro, a nadie le da reparo desnudarse ante un conejo mojado.

Dejó caer su vestido hasta la cintura, con gotas de agua dibujando pecas de luna en su piel.

Debí aprender rápido a ser una pequeña amalgama de expresiones, porque sonrió cogiéndome otra vez, mientras mi cerebro procesaba información sensorial a toda prisa.

Ser una conejita de mi condición cuando estás en una situación semejante, hace de la fiesta del Jardín Noble algo irónico.

Así que allí estaba, con una draenei a medio vestir y los pelos de mi nueva y diminuta espalda erizados. Cerraba los ojos, de verdad que lo hacía, pero olía tan bien que besos, caricias, gemidos y suspiros de las clases más tórridas entrechocaban en la imaginería de mi mente, acelerando mi respiración. Quería huir, meterme en cualquier otro lugar de Azeroth que no fuera sus brazos.

Me apretaba contra su piel y sus pechos blandos me acogían. Juro que mis bigotitos rozaban, involuntariamente, pequeñas áreas pecaminosas que antes eran carentes de interés. Mi corazón palpitaba escuchando el suyo. Mi boca se secaba por el miedo, o por la curiosidad. Maldije para mis adentros con rubor en las mejillas.

Dijo alguna cosa en draénico.

Lo peor que puede pasarte cuando tienes un ataque de pánico ante un acantilado es que te empujen a él.
O crezcas.

Mi cuerpo me perturbaba a medida que recuperaba su forma y tamaño. Ya no eran las sensaciones de un animalito, sino las mías. Era su cuerpo friccionando con el mío; no era piel de gallina bajo una capa de pelo, sino mi propia piel contra la suya, húmedas; no eran los ojos de una criaturita clavados en los suyos.

Y ella lo sabía desde el principio.

Que me besara en medio de mi caos no tiene otra posible explicación.
Que no pudiera evitar que la abrazara, queriendo su calor, su protección y su olor, tampoco.

A partir de ahí, lo demás dio total y absolutamente igual.

Cerré los ojos. Dejé que su sabor se hiciera con mi boca. Que sus dedos se enredaran en mi pelo antes de acariciarme y, por un momento, temí que se acabara. Se separó tan poco que sus labios rozaron los míos cuando sonreímos. Necesité besarla. Me abalancé con una explosión áurea atravesando mi mente, venciéndonos hacia atrás.

Estaba llena de felicidad por algo que nunca comprendí. Era una desconocida que violaba todas mis convicciones y creencias con la naturalidad del descaro de los que, simplemente, se desean. Porque eso era lo que me pasaba. La deseaba irracionalmente. Con cada latido, con cada beso, con cada segundo retumbando en mi espíritu.

Lamí sus labios y pulsé eléctricamente con su lengua dulce, tímida y atrevida a la vez. Acaricié su cuello, sus lóbulos, sus clavículas y para cuando las quise, levantó mi cara al cielo y cayó su aliento sonriente en mi yugular. Creo que murmuró alguna cosa, pero recuerdo más sus dientes mordiéndome el alma, decidida y tan segura que no me importó.

El bajar de sus uñas me erizó en un relámpago azul de calma contenida. Temblaba al conocerme con su contacto. La tensión de lo desconocido en mi estómago. Pasé mis manos por su espalda, aferrándome a sus hombros, acercándola más y su pecho cedió contra el mío. Se cortó mi respiración por unos segundos. Di gracias a la Vida. Exhalé con la boca abierta al cielo agujereado por millones de estrellas.

Giramos a un lado, moviéndonos con una de sus manos en mi cadera. Nos miramos y sonreí, nerviosa.

Esto es nuevo para mí, intenté decir.

Llevó uno de sus dedos a mi boca y negó lentamente con la cabeza, acallándome en un silbido. Sellé mis labios en sus dedos, nudillos y mano, hasta apoyar mi cara. Acercó la suya, besándome mientras me dibujaba un trazo de intimidad desde la mejilla hasta el vientre.

Enterrándome en su cuello, busqué el olor de la protección. Empequeñecí y suspiró.

Paseé mis yemas por su espalda.
Apretó mis muslos con los suyos.

Y lejos de escandalizarme, sonreí en acto reflejo atrayéndola un poco más.

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Author: Aridiel
• Lunes, Abril 27th, 2009

cabecera8

¡Buenas!

Puedo decir que oficialmente ya soy Aridiel la Noble (ya lo era de antes ¬¬ pero sin título -.-) y visto lo visto y la cantidad tremenda de dudas sobre como hacer los logros voy a dejar unas pequeñas puntualizaciones que igual pueden servirle a alguien para terminar con ellos, pero antes os cuento un poquito como he visto este evento en particular, que el año pasado (si mal no recuerdo) fueron un par de días de recogida de huevos y poquita cosa más.

Ya tenía mirado tanto este como el de la semana de los niños pero he de confesar que me sorprendí cuando al salir de Ulduar a un compi del clan le saltó el logro de “¡He encontrado uno!“. Entonces y tras whispear a Deusa para darle un poquito de envidia (¡sana! :*) fui directo a Kharanos y allí sin mayor competencia pude hacerme con la mascota, las ropas y el ramo de flores además de una gran cantidad de huevos de chocolate que volvían a salir con bastante rapidez.

Hasta aquí todo bien, el caso es que poco tiempo después (normal) empezó a llegar gente y más gente y mucha más gente y el lugar se convirtió en un hervidero de conejillos rosas correteando de forma frenética de aquí para allá.

Y todo comenzó.

conejitus

A pesar de como dije antes, la rápidez con la que volvían a salir los huevos la peña no se cortaba un pelo en lanzarse a por el que tu ya estabas pillando o incluso (¡¡incluso!!) a insultarte por susurro o a gritar por general cuan cabrito eres por pillar un huevo que esa persona llevaba tiempo esperando.

Total que más de una perla como esta: ¿Si le deseas la muerte a alguien te pueden banear? he leído xDDD y lo que debería ser una angelical fiesta de chocolate y dulces conejitos se ha convertido de la noche a la mañana en una bacanal mortífera de conejitas PlayBoy cachondas y muerte y destrucción por ver quien tiene consigue los huevos más grandes del lugar ¬¬.

Pero ahí no acaba todo, nadie me libró (ni a mi ni a muchos supongo) de esa interminable hora como mínimo delante de la zona horda de Dalaran a la espera de ver salir a todas esas féminas para plantarles unas orejitas de conejo a la fuerza y de ver como la frénetica actividad caza-huevos se convirtió con el tiempo en una estática espera para pillar una y otra vez el mismo huevo durante vete tu a saber cuanto tiempo, ya que al acompañar a un compi a hacer las misiones en todos, TODOS, los sitios había una tremenda cantidad de conejitos rosas de cara a la pared, quietos, zombis o autistas mayormente esperando a pillar los huevos y pobré del que se lo pillara primero…

Pero bueno, a parte de esto el evento ha sido (y es) rápido y sencillo y como ya dije antes os dejó algunos consejitos para que lo acabéis cuanto antes :P.

Evento del Mundo: Jardín Noble

La parte más básica de este evento se desarrolla en su totalidad en los pueblos de inicio del wow:

  • Kharanos (enanos y gnomos)
  • Villadorada (humanos)
  • Dolanaar (elfos)
  • Avanzada Azur (draeneis)

En cada pueblo podrémos encontrar dos misiones de evento, una diaria y la otra para conseguir una cesta que nos aumenta la velocidad de movimiento. Las misiones en cuestión se realizan en el pueblo y son básicamente recoger y recoger huevos de chocolate. No influyen en la obtención del logro de evento.

huevo1¿Pero dónde están los huevos?, fácil SOLO los encontraréis en los alrededores de dichos pueblos, es decir, a la salida de las posadas, detrás de los buzones, cerca de alguna tienda, carro etc de npc, nunca los veréis en lugares lejanos tipo minas, arboles, zonas de misiones etc.

También y muy importante (la mayoría de la gente se lía por eso) los huevos no son objetos de misión como tal, por lo tanto no brillarán, así que buscad bien porque en cada zona hay muchísimos pero están bien escondidos.

Y por último, de los huevos pueden salirte además de chocolate cualquiera de los objetos que tiene el vendedor (el mismo que te da la misión del evento) así que por lógica yo recomiendo primero obtener los 100 chocolate del logro y luego ir recogiendo para comprar los item en el caso de que no te hayan salido ya (que tiene que ser muy mala suerte xD).

Puntualizado esto vamos a comentar los logros:

aSacude las orejitas: Tienes que usar las flores primaverales que bien o te salen de los huevos (de chocolate xD) o las compras por 50 chocolates en los personajes que se listan, pero solo en los fememinos. El ramo de flores se equipa en el arma y tiene un cd de reutilización de 5 min. ¡Importante! si lo usas estando en montura no te contarán.

bRosa del desierto: Te tienes que equipar la toga primaveral (como las flores sale en los huevos o se compra) e ir a los desiertos que dice el logro y usarla para crear una flor. Cualquier parte vale, no hace falta ir a un sitio en concreto, no tiene más ciencia este logro.

cHuevo duro: En este lo mejor es que te lleves a un amigo contigo, mirad que los dos tengáis Rama en flor que sale en los huevos o de recompensa de misión e ir a Un’ goro al lago de aguas termales que hay en 34.54 o mirando el mapa, el que está en la zona izquierda y una vez allí transformaros en conejo y quedaros quietos en el agua a la orilla del lago. La cosa es dejar un huevito de color justo en el agua xD.

dLa primavera, la sangre altera: Otro fácil, una vez conseguida la mascota (un conejito) es ir a las zonas de inicio que dije arriba y buscar a alguien que también tenga la mascota, ponerlas juntitas… y que la naturaleza decida xD. La mascota como todo lo anterior sale en los huevos o comprandola por 100 chocolates.

fJardín Noble: Curiosamente es uno de los más faciles pero la gente pregunta y pregunta. Hay que comprar un huevo de color del npc del evento, se cambia por 5 chocolates y tiene una hora cd. Una vez con el huevo en la mano vamos a Ventormenta y lo dejamos en cualquier sitio, sí ya está, luego o lo vuelves a recuperar en forma de chocolate o (lo bonito) lo dejas para que alguien lo encuentre.

eEl sonrojo de la novia: Importante, la ropa que te tienes que poner a de salir en los huevos no es la que hacen los sastres aunque sean de skin iguales. Una vez con la ropa puesta lanzar un beso a quien lleve el traje del mismo evento y listo. Por otro lado esa ropa si se puede tradear pero he de reconocer que yo no lo hice así por lo tanto no se si de esa forma te cuenta el logro igualmente.

g1El traje de domingo: Como en el anterior, tiene que salirte de los huevos de colores las dos partes del vestido. Para estos casos lo ideal es almacenar muchos y luego abrirlos de una vez… así almenos no te amargas uno por uno xD. *Aridiel se parte de la risa releyendo “tiene que salirte de los huevos de colores” :__) vaya cachondeito con el tema.

h¡Chocolateee! y Chocohólico: Son dos logros en uno, primero haz de comer 25 chocolates de los huevitos de colores y luego 100, como aclaración son 100 en total no 125 y lo mejor es acabar primero este logro antes de intentar comprar nada en el npc porque igual con suerte te salen los vestidos y demás de paso.

h1Vestido para la ocasión: Conseguir un vestido rosa de los huevitos, viene a ser como el vestido negro del evento del loco de amor, no pasa nada si los primeros días no te sale, acabarás con 3 o 4 xD. Igualmente este logro solo te saltará si lo encuentras abriendo un huevo, aunque es tradeable no pasará nada si alguien te regala o presta uno.

i¡He encontrado uno!: Y los últimos serán los primeros… xD cosa que siempre pasa cuando viajas con el coche en barco xDDDD, na en serio, este será el primer logro que pilléis, simplemente es recoger un huevo de chocolate y listo.

Y con esto y un bizcocho se acaban los logros y nos quedamos, además de un paso más cerca del draco, con unas orejitas cucas de conejito “made in Ro” y varios vestidos más para lucir en esos momentos xDD. Espero que os sirva de ayuda ^^.

¡Un saludo!.

Author: Aridiel
• Domingo, Abril 26th, 2009

Y finalmente da por comenzado el evento:

evento