Hoy me he despertado resfriado, con las flemas bien agarradas a mis fosas buconasales y con algo de fiebre. He pensado que, ya puestos a escupir y compartir toxicidad, voy a hacerlo contigo, que tanto me quieres. De corrido y sin corregir, porque yo también puedo ser un comodón.
Eres la clase de cretino que le encanta chupar del bote de trabajo de los demás. Que ellos hagan lo jodido, que yo ya me limitaré a hacer lo justo.
Llegas exigiendo respeto, derechos, cuidado y mimo. Siempre quieres que, en el camino a equiparte, se cuente contigo para asegurarte un trozo de un pastel que no eres el único en cocinar y, desde luego, no eres quien más ha hecho. No sólo no te conformas con participar, sino que reivindicas por encima del resto que estás disponible cuando otros quizá no tienen tanta suerte, que por lo tanto se te tendría que dar prioridad, o que simplemente se te reconozca que has estado.
Parte de todo eso está muy bien. Tu situación ha permitido que todo el grupo hiciera cosas y, sobre todo si fuiste de los primeros, tendrás recompensa por varios frentes: podrás solventar el contenido sin sufrir tanto, si fuera menester hacer raid con los mejor equipados estarías, si hiciéramos algo especial de cara a nuevos retos contaríamos contigo. Cosas así. Por algo exigiste reconocimiento a tu esfuerzo que, por otro lado, poco tiene que ver con todo el que los oficiales suelen hacer para que todo marche bien.
Has invertido tiempo sin comerte la preocupación de intentar que todo el mundo tenga su oportunidad, que puedan ver lo que queremos que vean, que se guarde un equilibrio, que no se pierda un sentimiento que nos gusta.
Esto es un juego, evidentemente. Pero un juego sin jugador no es nada más que mobiliario. Los jugadores son personas. Un conjunto de personas es una sociedad, lo que convierte a la relación entre los individuos en una relación social.
No hay más vuelta de hoja, no la busques, porque entonces estarías diciendo que un grupo de escoltas, un equipo deportivo o una asociación por un hobby, carecen de esa sociabilidad.
Y claro, eso hay que organizarlo, porque quieres que los que están cerca de ti se lo pasen bien.
¿Recuerdas quién se tragó el marrón de liderar al principio? ¿De tranquilizarte cuando pensabas que no todo el mundo tendría oportunidad de participar? ¿De apostar por ti y por los otros, confiando en que tendríais la habilidad suficiente para superar el reto?
Es mala suerte que, a veces, los que se granjean el contenido al principio no puedan obtener algunos First Kill, quedándose con las manos vacías en lo que a satisfacción egoísta se refiere. Pero bueno, al menos el grupo había logrado tirar adelante. Eso consuela bastante, aunque no te lo creas, porque te sientes orgulloso de que muchos de esos sean gente con la que has compartido más que un canal de ventrilo.
Piensas que son tan estúpidos de alegrarse por los demás, que el sólo hecho de estar en contacto aunque tengan que chupar banquillo esos días les hace patéticos.
Intuí que saldrías a la luz. Después de un año y medio haciendo contenido que nos quedaba ancho verías que, por primera vez, tú le superabas a él. Te equiparías, si no totalmente, lo suficiente como para sentirte sobrado y decidirías pasar de todo un rato en cuanto no fuera tan divertido.
De lo que no te darías cuenta —o quizá sí, convirtiéndote en alguien que desprecia el esfuerzo del resto—, es que con esas probablemente estés contribuyendo radicalmente a que falte una de las muchas piezas de un puzzle que necesita de todos para dar una imagen.
Si tú mismo no eres capaz de estar en él, no pidas cohesión después. Ni asistencia. Porque mereces estar emponzoñadamente solo.
Entiendo que ir sobrado no sea tan divertido, pero a veces la gente no tiene suerte y pese a dar lo mismo que tú, no pasa con creces lo que para ti es pan comido, por ejemplo; o resulta que tuvimos que traer a alguien porque faltaba un apoyo en algún sitio; o simplemente, como yo, circunstancias no buscadas me dejaron en la cuneta sin poder hacer nada más que lo que la distancia permitía: dar ánimos, buscar soluciones, no perder el hilo para seguir ayudando.
Después de todo el curro que el grupo se ha pegado para que tú y otros os sintierais cómodos, no te apetece hacer algo que no es tan divertido como antaño. Pasando tres kilos, por cierto, de lo que para los oficiales y RL no es divertido: preocuparse, organizar, discutir y tragar mucho más de lo que tú has hecho en ningún momento durante todo este tiempo.
Es más. Podrías ser uno de los organizadores del clan. Quién sabe, esto es como un virus o la imbecilidad: se contagia.
Así que ahora nos encontramos así: tú pasas y los que damos el callo tenemos que esforzarnos más. Mientras, te planteas que o bien vuelvas cuando nosotros hayamos hecho pruebas en el PTR, listo para arrasar con el material que otros se han currado; o bien te limitarás a pasar el rato y desaparecer cuando los que no han tenido suerte o han llegado tarde, los que el día de mañana te ayudarían a avanzar si juegas limpio, necesitan que les ayudes. Que por si no lo sabes, aunque no seas quien está llevando todo este sarao también puedes hacerlo poniendo tu grano de arena cada día.
Porque los líderes y oficiales os conducen, tío; pero no son Dios para cubrir veintitantos puestos en raid que, en otra ocasión y cuando a ti te venía bien, cubriste tú.
Si no puedes ayudarnos cuando necesitamos que nos ayudes a equilibrarnos, no te molestes en volver. Quédate allá donde estés y no asomes la cabeza.
Porque no respetar el esfuerzo de los demás es lo que te convierte en un slacker.
Y das asco.
Atentamente,
Quien confió en ti.




No he querido interferir en el texto pero si será mío el primer comentario.
Para los que preguntéis, ¿y esto? decir que en una de las innumerables conversaciones que he tenído con Burroughs (colaborador de Wow – Info) salío a relucir el tema “clanes” como no y más adelante este “pequeño gran” texto que muy amablemente me ha cedido para poderlo poner aquí.
En mi opinión es bastante acertado porque sin acusar con el dedo es capaz de dejar caer la piedra sobre aquel o aquella que fue a raid, se equipó y dejó de participar. Y todos hemos vivido un caso similar o incluso hemos sido partícipe de ello.
De forma muy directa y con un amplio abanico de situaciones y momento abarca muchos de los sentimientos en los que me he visto sumergida a lo largo de todo el tiempo invertido en el WoW y por ello no podía dejar de publicarlo y compartirlo, porque merece mucho la pena leerlo y meditar sobre ello.
¿Qué os parece a vosotros?
Sin palabras me ha dejado, sí, expresa bastante bien el sentimiento general hacia esas personas. Me quedo sobre todo con:
“Si no puedes ayudarnos cuando necesitamos que nos ayudes a equilibrarnos, no te molestes en volver. Quédate allá donde estés y no asomes la cabeza.
Porque no respetar el esfuerzo de los demás es lo que te convierte en un slacker.
Y das asco.
Atentamente,
Quien confió en ti.”
No soy religioso pero me viene a la mente una conocida frase que refleja muy bien lo que pienso a este respecto “…el que este libre de pecado que tire la primera piedra…”
Hombre, Banthar, de una escaqueada casual nadie se libra, pero creo que el tema aquí es sobre aquellos que lo hacen de forma sistemática, y en eso sí que hay “inocentes” xD
joba, que profundidad en pocas palabras un ejemplo claro del capitalismo.. y un voto al trabajo y pensamiento en grupo!
¡Gracias Aridiel!
Respecto al escrito, comentaré que no pretende inculpar a una persona en concreto o una situación puntual.
Es, como dice WindJockey, algo relacionado con la falta de compromiso sistemática y, de rebote, con tener la deferencia para con quien ayuda.
Claro que, muy probablemente, en entornos estrictos y en los que se busque un rendimiento y compromiso elevados, algo así se zanje con un /gkick =P
Aroh, creo que sé por donde van los tiros de tu comparativa. Pero desde luego, abogo por lo que hay después de los suspensivos ;D
Lastimosamente siempre te encuentras con alguien así en los clanes. ¡ojo! que lo haga con morro no porque una situación ajena lo haya llevado a ello :) que susto Ari, pensé que habías tenido un disgusto muy gordo con alguien y ya me sabía hasta mal xD
[...] de vida que el abandono injustificado y reiterado, la perrería, el slackeo y la falta de consideración hacen que se pierda el encanto de un juego que, en la VidaReal™, se [...]
[...] de vida que el abandono injustificado y reiterado, la perrería, el slackeo y la falta de consideración hacen que se pierda el encanto de un juego que, en la VidaReal™, se [...]
Muy muchos muchísimos deberían verse reflejados ahí… Máxime los que encima SE LO DICES y se hacen los ofendidos/as (sí, tb hay tías en ese rol)…
Muy buen texto, podría adaptarse bastante a lo que muchos hemos tenido que vivir.
[...] escribí en su momento una carta a los slackers, así que no pienso cargar otra vez como rebote. Sí apunto, sin embargo, a que toda esa gente que [...]
[...] escribí en su momento una carta a los slackers, así que no pienso cargar otra vez como rebote. Sí apunto, sin embargo, a que toda esa gente que [...]