Aquí está, después de una temporada sumergido entre bichos y Vyrkul, Vyrkul y bichos nuestro explorador favorito, Taroc, ha vuelto para contarnos cosas muy interesantes sobre enanos y… cof cof… “cigarrillos de la risa” ¬¬, espero que lo disfrutéis :_).
Erase una vez…
Muchos creen que los enanos, nacen de las rocas, otros que provienen del barro, algunos incluso se llega a creer que salen de la nada, pues ¿Cuántos niños enanos habéis visto?.
Pues hoy ha llegado para mí la revelación, y quiero contároslo.
Llegué al Fiordo Anquilonal hace unos días, y mientras luchaba contra los Vyrkul, y evitaba que entran en la Fortaleza Valgarde, me encontré con un hermano mío, un chaman erudito en lo que al mundo de los espíritus se refiere. Este me contó una historia que me interesó, pues por lo visto los enanos y la Liga de Expedicionarios, se propusieron descubrir el pasado de los enanos, su nacimiento, y así pues poder acallar todos los rumores y memeces que se dice o creen de ellos. Ni corto ni perezoso, acepté su misión, la misión de encontrar la verdad.
Lo primero que me pidió es que recuperara una bolsa que se encontraba en un barco hundido cerca del puerto. Raudo y veloz como el viento, me zambullí en las aguas heladas, buceé hasta el barco y rescaté la susodicha bolsa. Al entregarsela, aquí el colega me dijo que eran unas hierbas que te inducían un estado de meditación bastante alto, con lo que así conseguiría llegar al mundo de los espíritus, pero para ello tendría que adentrarme en el poblado Vyrkul, en medio de las líneas enemigas.
Decidido, fuí hacia aquel lugar. Al llegar me di cuenta de que no tenía mechero. Pensé en sacar un tótem de fuego, pero no da lo suficiente, ya que el fuego no es de expulsión constante, pero de repente la cara se me iluminó, hay en el centro, una inmensa hoguera de fuego. Cual malo de peli (pensé), me encenderé un “cigarro de estas hierbas”, si ellos lo hacen con un soplete porque no yo con una hoguera.
Así pues me acerqué sigilosamente sin que ninguno de mis enemigos me viera, encendí el “cigarro” y empecé a fumar. No se cuantas caladas le di pero cuando desperté, me vi rodeado de ángeles y de una neblina extraña. Pensé (este tío me ha engañado, y lo que me ha dado es una mierda que me ha matado). Y fue cuando lo vi, ahí estaba, el mal en su estado puro Arthas el Traidor. Mire a los lados y deslizándome lo más sigilosamente posible, me acerqué a una casa. Pero algo me detuvo, una conversación estaba teniendo lugar, una mujer y un hombre Vyrkul, y en medio de los dos su bebé. Enseguida comprendí todo, estaba en un coma inducido. Hablaban de su hijo, el hombre decía que era una aberración, que no podía ser que hubiesen tenido un hijo tan pequeño y feo. La mujer le repondría, pidiéndole piedad por el hijo de ambos. El hombre Vyrkul desesperado, concluyó con que estaban malditos, que todo era una maldición, les habían condenado, para procrear aberraciones. Tras los llantos y la petición de la mujer por salvar a ese pobre muchacho, que llevaba su sangre, el hombre decidió mantenerlo en secreto y buscarle un hogar para vivir, lejos de ellos, pues si se lo quedaban, los tres serian ejecutados…
Desperté pensando que todo fue un sueño, y me di cuenta en la posición en la que estaba, soldados de la alianza, me sacaban a rastras del poblado, me encontraba bajo fuego enemigo…
Continuará.



:O tengo que saber cómo sigue!!! Por cierto, yo de ti vigilaría qué cosas fumas, no te fies mucho de los vendedores de hierba rasganorteños…