… después de la calma… ¿llega la tempestad?…
Caminar por las desiertas calles de Ventormenta hace que se me encoja el corazón. Antaño llenas de ruido, gente… ¡vida! y ahora, un aire enralecido lo envuelve todo, por doquier la miseria y penuria se hacen sentir más que nunca.
Llevamos ya muchos días de guerra, incontables grupos de héroes han partido ya hacia la lejana Capilla de la Esperanza de la Luz en busca de la cede de el Alba Argenta para que les designen misiones con las que poder contribuir a ayudar a nuestro pueblo.
Iwo y yo no hemos dejado ni por un momento de defender a todo el que necesitaba ayuda, hará unas horas oímos la llamada de armas de los guardias de Ventormenta, parece que algo grave estaba pasando, corrimos hacia la Catedral y lo que allí encontramos nos heló la sangre. Dentro de la sagrada catedral nos encontramos un engendro repugnante que arremetía contra todo a su paso.
Gracias a los aceites y las vestimentas cedidas por los Alba Argenta y después de una encarnizada batalla pudimos vencer a este horror que empezó a desaparecer rápidamente dejando en su lugar un repugnante cristal idéntico a todos los que habíamos destruido a lo largo del mundo para intentar eliminar a la nueva plaga de nuestras tierras.
¿Como es posible que esto este ocurriendo?, ¿el corazón de esta maldad… reside dentro de nuestras ciudades?, había que avisar a los guerreros argenta cuanto antes, al salir nos encontramos un nutrido grupo de esqueletos envueltos en llamas que venían decididamente a invadir el sagrado templo como la aberración anterior, Iwo sin pensárselo dos veces adoptó la forma de pantera y se lanzó sobre el primer esqueleto que encontró reduciéndolo casi en el acto a un montón de huesos inertes, mientras tanto yo hacía todo lo posible para que los demás no lo alcanzasen, cadenas, escudos, sanaciones… pero cada vez venían mas y más y nosotros cada vez estábamos más cansados… ¿podríamos con ellos?.
Justo cuando las fuerzas empezaban a fallar un rayo de luz llegó a nosotros en forma de jóvenes guerreros que acudían movidos por la misma llamada que nosotros, ya no solo habían focos en la catedral si no que hacia poco habían “aparecido” horrores en el Distrito de los Mercaderes. Gracias a dios ya estaba controlado.
Nos separamos del grupo y corrimos hacia dicho distrito en busca de la caseta de los Alba Argenta cuando… cual fue nuestra sorpresa al ver que ¡habían desaparecido!, aquellos que nos mandaban a guerrear y nos informaban de cuantas batallas habían y en cuantos lugares habíamos vencidos ¡no estaban!.
El pánico empezó a hacerse sentir en mí y empecé a creer que todo estaba perdido, si ellos ya no estaban ¿que sería de nosotros?, ¿quién detendría el paso de las fortalezas enemigas que estaban apostadas a las entradas de las ciudades?…
-¡Mira!, me dijo Iwo señalando hacia el cielo. Entonces la vi.
Allí en el cielo estaba la luna, grande y resplandeciente… después de tanto tiempo volvía a lucir en todo su esplendor sin ninguna neblina oscura que la ocultase. A mi alrededor todo estaba despejado, a lo lejos nos empezaron a llegar vítores y gritos de alegria, Iwo mientras tanto había ido a las puertas de Ventormenta en forma de guepardo para comprobar lo que realmente temíamos y efectivamente, el imponente zigurat de la peste ya no estaba allí.
Poco a poco todos los aldeanos empezaron a salir de sus casas, al principio temerosos pero luego más seguros salieron a celebrar la victoria de la alianza frente a la plaga, en pocos segundos todo se convirtió en un mar de ruido, música y risas … estaban tan felices…
-Iwo, ¿tú también lo sientes?, esto aún no se ha acabado…, le dije con ojos asustados.
Él solo me miró y con esa mirada bastó para disipar todos mis miedos y llenarme del coraje necesario para afrontar lo que tarde o temprano llegaría.
¿LLegó la paz?
Bueno bueno, después de varios días de “ocio” parece que estos dos últimos días antes de la expansión serán bastante interesantes.
Este pequeño relato sale a raíz de un suceso reciente, se acabo la invasión de la plaga. Si vais a las ciudades centrales podréis ver que ya no están las casetas de Alba Argenta, quedan algunos npc que te canjean las runas que aún no has cambiado por ítem pero ya no están los que te indicaban las batallas que habían por el mundo, es más, si le dais al mapa ya no veréis las calaveras.
Si salimos fuera de las ciudades veremos que las ciudades flotantes de la peste tampoco están y sobre todo veremos que el entorno se “aclara” desapareciendo la neblina (horrorosa >_<) que lo cubría todo.
Supongo que mañana habrán novedades (ñiiii xD) así que nada más, ¡a esperar!




















