Creo que, por mucho que deseemos creer lo contrario, nuestro destino está marcado al nacer e irremediablemente, con el tiempo, acabamos haciendolo realidad, algunos viven para la gloria, otros llevan una insignificante vida tranquila y apacible y otros, otros como yo, estamos destinados al cambio.
Realmente, no deja de producirme cierta risa amarga… gloria, honor… que vacías suenan estas palabras cuando dejas de creer en todo lo que te motivaba y, te das cuenta, que eran simples cascaras vacias sin valor.
Un día amaneces como muchos otros días, pero notas que dentro de ti algo ha cambiado, paseas por tus lugares favoritos con indiferencia, observas a tu gente querida pero ya no sientes lo mismo, asistes a todas esas reuniones de hermanadad en las que tanto empeño pusiste y ahora no puedes más que disimular un bostezo mientras observas con mirada aburrida el vuelo aleatorio de cualquier insecto, y llegas a la conclusión de que hace mucho tiempo que estás en un sitio en el que ya no encajas.
¿Horda, Alianza?, supongo que poco importa ya…
La verdad es que han pasado bastantes cosas desde la última vez que escribí en el blogui, Pretorians como tal ha dejado de existir para dar paso a un quiero y no puedo de guild que irremediablemente, en Tyrande, va cuesta abajo.
Muchas de las personas que conocía (hordas y alianzas) han abandonado el servidor para salir de este “agujero”, clanes punteros acaban desapareciendo o cayendo en un olvido mucho más triste que el mismo disband y otros empiezan sus andadas siendo poco más que un popurrí de personas que solo pueden aspirar a saltar de hermandad en hermandad cada vez que ésta toca suelo.
Por mi parte, he decidido dar el salto a la horda, realmente me ha costado bastante tiempo porque a Aridiel, como tal, la veo y la veré siempre como una elfa nocturna, pero alfinal la monotonía y las mismas movidas de siempre me han hecho decantarme por conocer un lado de este juego con el cual casi no había tenído contacto alguno.
Ahora raideo de madrugada (único horario que me viene realmente bien) en un clan que va poco a poco viendo contenido sin pena ni gloria, donde unos pocos sobresalen y la gran mayoría necesita un gran rodaje cuando antes, espero poder acostumbrarme a este nivel tan básico de raideo, aunque mucho me temo que esta tampoco será la última parada para mi elfita, puesto que aquí, en Tyrande, ya queda muy poco que hacer. Es una pena.



